UN AMANTE DE ENSUEÑO...
ESPERO Q HAYA MAS MANISTAS ARRIBA O COMENTARIOS... SINO TENDRE Q CANCELARLA...
CAP 5...
Unas horas mas tarde, __________ suspiró al abrir la puerta de su dúplex y poner el pie en el suelo encerado del vestíbulo. Dejo el montón de cartas que llevaba en su mano sobre la antigua mesa de alas abatibles, que decoraba el rincón adyacente a la escalera, y cerró la puerta tras ella, echando el pestillo. Las llaves fueron a parar al lado de la correspondencia.
Mientras se quitaba a tirones los zapatos negros de tacón, el silencio le golpeo los oídos y se le formó un nudo en la garganta. Todas las noches la misma rutina tranquila: entrar a un hogar vacío, clasificar el correo, leer un libro, llamar a Brey, comprobar el contestador e irse a la cama.
Breyda tenía razón, la vida de __________ era una aburrida y escueta investigación sobre la monotonía.
A los veintidós años, la vida de ___________ estaba muy cansada de su vida.
¡Demonios!, incluso Daniel - el incansable buscador de tesoros nasales - comenzaba a parecerle atractivo.
Bueno, quizás Daniel no. Y menos su nariz, pero seguro que había alguien ahí afuera, en algún lugar, que no era un cretino.
¿O no?
Mientras subía las escaleras, decidió que vivir de forma independiente no era tan espantoso. Al menos, tenía mucho tiempo para dedicar a sus entretenimientos favoritos.
O también podría buscar nuevos pasatiempos, pensaba mientras caminaba por el pasillo que llevaba a su dormitorio. Algún día, encontraría un entretenimiento divertido.
Cruzo la habitación y dejo caer los zapatos junto a la cama. No tardo nada en cambiarse de ropa.
Acababa de recogerse el cabello en una cola de caballo cuando sonó el timbre.
Bajo de nuevo las escaleras para dejar pasar a Breyda.
Tan pronto como abrió la puerta, su amiga le soltó enojada:
-No iras a ponerte eso esta noche, ¿verdad?
__________ echo un vistazo a los pantalones llenos de agujeros y después se fijo su enorme camiseta de manga corta.
-¿Desde cuando te preocupa mi aspecto? - Y entonces lo vio; en la enorme cesta de mimbre que Brey utilizaba para llevar las compras.- ¡Uf! No. Ese libro otra vez, no.
Con una expresión ligeramente irritada, Breyda le contestó:
-¿Sabes cual es tu problema, ________?
___________ miro al techo, rogando a los cielos un poco de ayuda. Desafortunadamente, no la escucharon.
-¿Cuál? ¿Qué no me trastorna la luz de la luna y que no arrojo mi gordo pecoso cuerpo sobre cualquier hombre que conozco?
-Que no tienes ni idea de lo encantadora que eres en realidad.
Mientras _______ se quedaba allí plantada, muda de asombro ante el poco frecuente comentario, Breyda llevó el libro a la salita de estar y lo colocó sobre la mesita de café. Sacó el vino de la cesta y se dirigió a la cocina.
___________ no se molestó en seguirla. Había encargado una pizza antes de salir del trabajo, y sabía que Brey estaría buscando unas copas.
Enojada por un resorte invisible, ________ se acercó a la mesita donde estaba el libro.
Espontáneamente, extendió la mano y tocó la suave cubierta de cuero. Podría jurar que había sentido una caricia en la mejilla.
Que ridiculez.
No crees en esta basura.
__________ pasó la mano por el cuero y notó que no había titulo, ni ninguna otra inscripción. Abrió la tapa.
Era el libro mas extraño que había visto en su vida. Las páginas parecían haber formado parte, originalmente, de un rollo de pergamino, que mas tarde había sido transformado en un libro.
El amarillento papel se arrugo bajo sus dedos al pasar la primera pagina; en ella había un elaborado símbolo hecho a mano, formado por la intersección de tres triángulos y la atrayente imagen de tres mujeres unidas por varias espadas.
________ frunció el ceño esforzándose por recordar si aquello podía ser una especie de antiguo símbolo griego.
Aun más intrigada que antes, pasó unas cuantas páginas y descubrió que estaba completamente en blanco, excepto aquellas tres hojas...
Qué extraño...







