UN AMANTE DE ENSUEÑO...
En sus labios cosquilleaba una sonrisa mientras deslizaba los ojos por el cuerpo de aquella mujer. Una abundante melena negra le caia hasta la mitad de la espalda, y sus ojos tenían el color gris pálido del mar justo antes de una tormenta, con motitas de color plata y verde que brillaban con calidez e inteligencia.
La pálida y suave piel estaba cubierta de pequeñas pecas. Era tan adorable como su suave e insinuante voz.
No es que eso importara demasiado.
Sin tener en cuenta cuál fuera su apariencia, él estaba allí para servirle sexualmente. Para perderse al saborear aquel cuerpo, y tenía toda la intención de hacer precisamente eso.
- Vamos- le dijo sujetandola por los hombros.- Déjame ayudarte.
- Estás desnudo - murmuró __________ mirándole de arriba abajo, totalmente perpleja, mientras se ponían en pie.- Estás muy desnudo.
Él colocó unos cuantos mechones oscuros tras las orejas.
- Losé.
- ¡Estás desnudo!
- Sí, Creo que ya hemos dejado claro.
- Estás tan contento, y desnudo.
Confundido, Joe frunció el ceño.
- ¿Qué?
Ella miró su erección.
- Estás contento - le dijo con una intencionada mirada.- Y estás desnudo.
Así le llamaban entonces en este siglo. Debería recordarlo.
- ¿Y eso te hace sentir incómoda? - le preguntó, asombrado por el hecho de que a una mujer le preocupara su desnudez, cosa que jamás había sucedido anteriormente.
- ¡Bingo!
- Bueno, conozco un remedio - dijo Joe, bejendo el timbre de su voz mientras miraba la camisa de __________ y los endurecidos pezones que se marcaban a través de la tela. No podía esperar más para ver esos pezones.
Para saborearlos.
Se acercó para tocarla.
____________ se alejó un paso con el corazón desbocado. Esto no era real. No podía serlo. Estaba borracha y tenía alucinaciones. O quizás se había golpeado la cabeza con la mesita del sofá y etsba desangrandose, muriéndose poco a poco.
¡Sí, eso era! Eso tenía sentido.
Por lo menos, tenía más sentido que aquel palpitante estemecimiento que hacía que su cuerpo adiera. Un estremecimiento que le pedía que se lanzara al cuello de aquel tipo.
Y de justos era decir que tenía un bonito cuello.
Cuando tengas una fantasia, muchacha, es que definitivamente estás agotada. Seguramente habrás trabajado más de la cuenta, y estás empezando a llevarte a casa los sueños de tus pacientes.
Joe se acercó a ella y le encerró el rostro entre sus fuertes manos. ________ no podía moverse. Se limito a dejar que le alzara la cabeza hasta que pudo mirar de frente aquellos penetrantes ojos, que con toda seguridad podrían leerle el alma. La hipnotizaban como los de un mortífero depredador sosagando a su presa. _______ se estramecio bajo su abrazo.
Y entonces, unos ardientes y exigentes labios cubrieron los suyos. ________ gimió enrespuesta. Había escuchado hablar toda su vida de besos que hacían flaquear las rodillas de las mujeres, pero ésta era la primera vez que le sucedia a ella.
¡Oh! Aquel hombre olía estupendamente, daba gusto tocarle y, además, sabía michisimo mejor.
Por propia iniciativa, sus brazos envolvieron aquellos amplios y fuertes hombros. El calor del pecho del hombre se introdujo en su cuerpo, incitandola con la erótica y sensual promesa de lo que vendría a continuacion. Y mientras tanto, él se dedicaba a embelesarla con sus labios con tanta maestría como un vikingo con la intención de arrasarlo todo a su paso.
Cada centrímetro de su magnifico cuerpo estaba íntimamente pegado al suyo, acariciándola con la intención de despertar todos sus instintos femeninos. ¡Oh Dios! Su presencia la estimulaba como ningun otro hombre lo había hecho jamás. Deslizó la mano por los esculturales músculos de su espalda y suspiró cuando sintió que se movían bajo su mano.
__________ decidió en aquel preciso instante que si era un sueño, definitivamente no quería que sonara el despertador.
Ni el teléfono.
Ni....
Las manos de Joe acariciaron su espalda antes de agarrarla por las nalgas y acercar más sus caderas, mientras su lengua seguía danzando en su boca. El aroma a sándalo inundaba sus sentidos.
Con el cuerpo derretido, exploró los duros y firmes músculos de su espalda desnuda, mientras los largos mechones de él le rozaban las manos en una erótica caricia.
Joe sintió que su cabeza daba vueltas con el cálido roce de ________, con la sensación de sus brazos envolviéndolo mientras sus propias manos recorrian su suave y pecosa piel, un deleite para el hambriento.
Cómo le gustaban los sonidos inarticulados con los que ella provocayivamente le respondia. Mmm, estaba deseando oírla gritar de placer. Ver como su cabeza caía hacia atras mientras su cuerpo se convulsionaba espasmo tras espasmo envolviendo su mienbro.
Hacía muchisimo tiempo que no sentía las caricias de una mujer. Mucho tyiempo desde que no gozaba del más minimo contacto humano.
Sentía un deseo candente que le recorria todo el cuerpo; si ésta fuera su primera vez, devoraría a __________ como un trozo de chocolate. La tumbaria y gozaria de ella como un hambriento invitado a un banquete.
Pero tenía que esperar a que se acostumbrara un poco a él.
Muchos siglos atras, había aprendido que las mujeres siempre se desvanecian tras su primera unios. Definitovamente, no quería que ésta se desmayara.
Al menos todavía.
No obstante, no podái esperar un minuto más para poseerla.
La tomó en brazos y se encaminó hacia la escalera.
En un principio, __________ no reaccionó, perdida como estaba en la sensación de aquellos fuertes brazos que la rodeaban con pasión; su mente estaba totalmente centrada en el hecho de que un hombre la hubiera levantado del suelo y no hubiera gruñido por el esfuerzo. Pero al pasar junto a la enorme piña que le decoraba el pasamanos de la escalera, salió de su ensimismamiento con un sobresalto.



