UN AMANTE DE ENSUEÑO....

UN AMANTE DE ENSUEÑO...

En sus labios cosquilleaba una sonrisa mientras deslizaba los ojos por el cuerpo de aquella mujer. Una abundante melena negra le caia hasta la mitad de la espalda, y sus ojos tenían el color gris pálido del mar justo antes de una tormenta, con motitas de color plata y verde que brillaban con calidez e inteligencia.


La pálida y suave piel estaba cubierta de pequeñas pecas. Era tan adorable como su suave e insinuante voz.

No es que eso importara demasiado.


Sin tener en cuenta cuál fuera su apariencia, él estaba allí para servirle sexualmente. Para perderse al saborear aquel cuerpo, y tenía toda la intención de hacer precisamente eso.


- Vamos- le dijo sujetandola por los hombros.- Déjame ayudarte.


- Estás desnudo - murmuró __________ mirándole de arriba abajo, totalmente perpleja, mientras se ponían en pie.- Estás muy desnudo.


Él colocó unos cuantos mechones oscuros tras las orejas.

- Losé.

- ¡Estás desnudo!

- Sí, Creo que ya hemos dejado claro.

- Estás tan contento, y desnudo.

Confundido, Joe frunció el ceño.

- ¿Qué?

Ella miró su erección.

- Estás contento - le dijo con una intencionada mirada.- Y estás desnudo.

Así le llamaban entonces en este siglo. Debería recordarlo.

- ¿Y eso te hace sentir incómoda? - le preguntó, asombrado por el hecho de que a una mujer le preocupara su desnudez, cosa que jamás había sucedido anteriormente.

- ¡Bingo!

- Bueno, conozco un remedio - dijo Joe, bejendo el timbre de su voz mientras miraba la camisa de __________ y los endurecidos pezones que se marcaban a través de la tela. No podía esperar más para ver esos pezones.

Para saborearlos.

Se acercó para tocarla.

____________ se alejó un paso con el corazón desbocado. Esto no era real. No podía serlo. Estaba borracha y tenía alucinaciones. O quizás se había golpeado la cabeza con la mesita del sofá y etsba desangrandose, muriéndose poco a poco.

¡Sí, eso era! Eso tenía sentido.

Por lo menos, tenía más sentido que aquel palpitante estemecimiento que hacía que su cuerpo adiera. Un estremecimiento que le pedía que se lanzara al cuello de aquel tipo.

Y de justos era decir que tenía un bonito cuello.


Cuando tengas una fantasia, muchacha, es que definitivamente estás agotada. Seguramente habrás trabajado más de la cuenta, y estás empezando a llevarte a casa los sueños de tus pacientes.


Joe se acercó a ella y le encerró el rostro entre sus fuertes manos. ________ no podía moverse. Se limito a dejar que le alzara la cabeza hasta que pudo mirar de frente aquellos penetrantes ojos, que con toda seguridad podrían leerle el alma. La hipnotizaban como los de un mortífero depredador sosagando a su presa. _______ se estramecio bajo su abrazo.


Y entonces, unos ardientes y exigentes labios cubrieron los suyos. ________ gimió enrespuesta. Había escuchado hablar toda su vida de besos que hacían flaquear las rodillas de las mujeres, pero ésta era la primera vez que le sucedia a ella.


¡Oh! Aquel hombre olía estupendamente, daba gusto tocarle y, además, sabía michisimo mejor.

Por propia iniciativa, sus brazos envolvieron aquellos amplios y fuertes hombros. El calor del pecho del hombre se introdujo en su cuerpo, incitandola con la erótica y sensual promesa de lo que vendría a continuacion. Y mientras tanto, él se dedicaba a embelesarla con sus labios con tanta maestría como un vikingo con la intención de arrasarlo todo a su paso.


Cada centrímetro de su magnifico cuerpo estaba íntimamente pegado al suyo, acariciándola con la intención de despertar todos sus instintos femeninos. ¡Oh Dios! Su presencia la estimulaba como ningun otro hombre lo había hecho jamás. Deslizó la mano por los esculturales músculos de su espalda y suspiró cuando sintió que se movían bajo su mano.


__________ decidió en aquel preciso instante que si era un sueño, definitivamente no quería que sonara el despertador.

Ni el teléfono.

Ni....


Las manos de Joe acariciaron su espalda antes de agarrarla por las nalgas y acercar más sus caderas, mientras su lengua seguía danzando en su boca. El aroma a sándalo inundaba sus sentidos.


Con el cuerpo derretido, exploró los duros y firmes músculos de su espalda desnuda, mientras los largos mechones de él le rozaban las manos en una erótica caricia.


Joe sintió que su cabeza daba vueltas con el cálido roce de ________, con la sensación de sus brazos envolviéndolo mientras sus propias manos recorrian su suave y pecosa piel, un deleite para el hambriento.

Cómo le gustaban los sonidos inarticulados con los que ella provocayivamente le respondia. Mmm, estaba deseando oírla gritar de placer. Ver como su cabeza caía hacia atras mientras su cuerpo se convulsionaba espasmo tras espasmo envolviendo su mienbro.

Hacía muchisimo tiempo que no sentía las caricias de una mujer. Mucho tyiempo desde que no gozaba del más minimo contacto humano.


Sentía un deseo candente que le recorria todo el cuerpo; si ésta fuera su primera vez, devoraría a __________ como un trozo de chocolate. La tumbaria y gozaria de ella como un hambriento invitado a un banquete.


Pero tenía que esperar a que se acostumbrara un poco a él.


Muchos siglos atras, había aprendido que las mujeres siempre se desvanecian tras su primera unios. Definitovamente, no quería que ésta se desmayara.

Al menos todavía.


No obstante, no podái esperar un minuto más para poseerla.


La tomó en brazos y se encaminó hacia la escalera.


En un principio, __________ no reaccionó, perdida como estaba en la sensación de aquellos fuertes brazos que la rodeaban con pasión; su mente estaba totalmente centrada en el hecho de que un hombre la hubiera levantado del suelo y no hubiera gruñido por el esfuerzo. Pero al pasar junto a la enorme piña que le decoraba el pasamanos de la escalera, salió de su ensimismamiento con un sobresalto.

UN AMANTE DE ENSUEÑO...

Vio una figura alta, de pie delante del sofa. Era un hombre. Un hombre muy apuesto. ¡Un hombre desnudo!

 

_________ hizo lo que cualquier mujer que se encuentra a un hombre desnudo en su salita de estar hubiera hecho: gritar. Y después correr, salir corriendo hacia la puerta.

 

Solo que se olvidó de los cojines que habían amontonado en el suelo y que aún estaban allí. Se tropezó con unos cuantos y cayó de panza (estomago).

 

¡No! Gritó mentalmente mientras aterrizaba de forma poco elegante y dolorosa. Tenía que hacer algo para protegerse.

 

Temblando de panico, se abrió paso entre los cojines mientras buscaba un arma. Al sentir algo duro bajo la mano lo tomó, pero resultó ser una de sus zapatillas rosas con forma de conejo.

 

¡Maldición! Por el rabillo del ojo vio la botella de vino. Rodó hacia ella y la tomó; entonces se giró para enfrentar al intruso.

 

Más rápido de lo que ella hubiera podido esperar, el hombre cerró sus cálidos dedos alrededor de su muñeca y la imnovilizó con mucho cuidado.

 

- ¿Te has hecho daño? - le pregunto.

 

¡Santo dios!, su voz era profundamente masculina y tenía un melodioso y marcado acento que sólo podía describirse como musical. Erótico. Y francamente estimulante.

 

Con todos los entidos embotados, ___________ miró hacia arriba y...

 

Bueno....

 

Para ser honestos solo vio una cosa. Y lo que vio hizo que las mejillas le ardieran más que un Cajun gumbo. Después de todo, cómo no hiba a verlo si él estaba al alcance de su mano. Y además, con semejante tamaño.

 

Al momento, el tipo se arridillo a su lado, con mucha ternura le aparto el pelo de los ojos y pasó las manos por su cabeza en busca de una posible herida.

 

___________ se recreó con la visión de su pecho. Incapaz de moverse ni de mirar otra cosa que no fuera aquella increible piel, sintió la urgencia de gemir ante la intensa sensación que los dedos de aquel tipo le estaban provocando en el pelo. Le ardía todo el cuerpo.

 

- ¿Te has golpeado la cabeza? - le pregunto él.

 

De nuevo, ese magnífico y extraño acento que reverberaba a traves de su cuerpo, como una caricia cálida y relajante.

 

___________ miró con mucha atención aquella extención de piel dorada por el sol, que parecia pedirle a gritos a su mano que la tocara.

 

¡El hombre practicamente resplandecia!

 

Fascinada, deseó verle el rostro y comprobar por sí misma que era tan increible como el resto de su cuerpo.

Cuando alzó la mirada más allá de los esculturales músculos de sus hombros, se quedó con la boca abierta. Y la botella de vino se deslizó entre sus adormecidos dedos.

 

¡Era él!

¡No!, no podía ser.

 

Esto no podía estar sucediéndole a ella, y él no podía estar en su sala de estar con las manos en su pelo. Este tipo de cosas no pasaban en la vida real. Especialmente a las personas equilibradas como ella.

 

Pero aun así...

-¿Joe? - preguntó sin aliento.

 

Tenía la poderosa y definida constitución de un gismnasta. Sus músculos eran duros, prominentes y magníficos, y muy bien definidos; tenía músculos hasta en lugares donde ni siquiera sabía que se podian tener. En los hombros, los bíceps, en los antebrazos; en el pecho, en la espalda. Y del cuello hasta las piernas.

Cualquier músculo que se le antojara, se abultaba con una fuerza ruda y totalmente masculina.

Hasta 'aquello' había comenzado a abultarse.

El pelo le caia a la buena de dios en una melena ondulada, y le enmarcaba el rostro sin rastro de barba, que parecía haber sido esculpido en granito. Increiblemente guapo y cautivador, sus rasgos no resultaban femeninos ni delicados. Pero definitivamente, robaban el aliento.

Los sensuales labios se curvaban en una leve sonrisa que dejaba a la vista un par de hpyuelos con forma de media luna, en cada una de sus bronceadas mejillas. Y sus ojos.

 

¡Dios mío!

 

Tenían el marron claro de una hoja de otoño, rodeados de un borde negro que resaltaba sus iris. Resultaban abrazadores de tan intensos, y reflejaban inteligencia. __________ tenía la sensación de que aquellos ojos podían realmente resultar letales.

O al menos, devastadores.

Y ella se sentía realmente devastada en esos momentos. Cautivada por un hombvre demasiado perfecto para ser real.

 

Vacilante, estendió la mano para colocarla sobre su brazo. Se sorprendió mucho cuando se evaporó, demostrando que no era una ilusión etílica. No, ese brazo era real. Real, duro, y cálido. Bajo aquella piel que su mano tocaba, un poderoso músculo se flexionó, y el movimiento hizo que su corazón comenzara a martillearle con fuerza.

 

Atónita, no podía hacer otra cosa que mirarlo.

 

Joe alzó una ceja, intrigado. Nunca antes una mujer había salido huyendo de él. Ni lo habían dejado de lado después de haberlo invocado.

 

Todas las demás habían esperado ansiosas a que él tomara forma y se habían avalanzado directamente a sus brazos, exigiendole que las complaciera. Pero ésta no....

 

Era distinta.

UN AMANTE DE ENSUEÑO...

hola queria saber quien me puede ayudar a administrar mi pagina del face es de los jonas avisenme si quieren please y ahora kiero almenos 5 comentarios o manitas arriba para volver a subir tambien que les pasen la novela a sus amigas bueno aki va el cap....


El arbusto se inclino y, subitamente, un siseo y un miau rompieron el silencio, un segundo antes de que dos gatos cruzaran al patio como una exhalacion.


- Mira Breyda. Es el señor don gato que viene a poner fin a mi celibato - sostuvo el libro y se llevo el dorso de la mano a la frente, en un simulacro de desmayo. - ¡Oh ayudame señora de la luna! ¿que voy a hacer con la atenciones de tan desacertado pretendiente? Ayudeme rapido, antes de que me mate a causa de la alergia.


- Dame ese libro- le espeto breyda quitandoselo de un tiron. regreso a la casa mientrasa pasaba las paginas.- ¡maldicion!, ¿que he hecho mal?


__________ abrio la puerta para que Brey pasara al fresco interior de la sala.


- No hiciste nada masl, cielo. Esto es absurdo. ¿Cuantas veces tengo que decirte que hay un viejecillo sentado en la parte trasera de un almacen, escribiendo toda esa porqueria? Apostaria a que ahora mismo esta partiendose de la risa por lo imbeciles que hemos sido.


- Quizas era necesario hacer algo mas. Me juego lo que sea a que hay algo en los primeros parrafos que no puedo interpretar. Debe ser eso.


____________ cerró la puerta de cristal y suplicó un poco  más de paciencia.


Y me llama testaruda, ¡a mi!.


El teléfono sono en ese instante y, al contestarlo, ___________ escuchó la voz de Ricardo preguntando por Brey.


Breyda tomo el teléfono.


- ¿Sí? - se mantuvo en silencio unos minutos. __________ podía escuchar la voz nerviosa de Ricardo. Por la repentina palidez del rostro de su amiga, dedujo que algo había pasado.


- Esta bien, esta bien. Llegaré enseguida. ¿Estás seguro de que te encuentras bien? Esta bien, te quiero. Voy en camino... no hagas nada hasta que yo llegue.


___________ sintió un horrible nudo en el estómago. Una y otra vez, volvía a ver al policía en la puerta de su dormitorio, y a escuchar de desapasionada voz: Siento mucho informarle...


-¿Qué pasa? - preguntó __________.

- Ricardo se ha caído jugando baloncesto y se ha roto un brazo.

Dejó escapar el aliento más tranquila. Gracias señor, no ha sido un accidente de coche.

- ¿Se encuentra bien?

- Dice que sí. Sus amigos lo llevaron al medico de guardia que le hizo una radiografía antes de que se marcharan. Me dijo que no me preocupara, pero creo que es mejor que vuelva a casa.

- ¿Quieres que te lleve en mi coche?

Breyda negó con la cabeza.

- No, has tomado demasiado vino; yo he bebido menos. Además, estoy segura de que no es nada serio. Pero ya sabes lo aprensiva que soy. Quédate aquí y disfruta de lo que queda de la película. Te llamaré mañana por la mañana.

- Esta bien, avísame si es grave.


Breyda tomó el bolso y saco las llaves. Se detuvo a mitad de camino y le alargó el libro a __________.


- ¡Qué demonios! quedatelo. Supongo que en los proximos dias te ayudara a reirte a carcajadas cada vez que te acuerdes de lo idiota que soy.


- No eres idiota. Simplemente, un poco escéntrica.


- Eso es lo que decían de Mary Todd Lincoln. Hasta que la encerrarón.


____________ tomo el libro, riendose a carcajadas, y observo como Breyda caminaba hacia su coche.


-Ten cuidado - gritó desde la puerta.- Y gracias por el regalo, y por lo que esté por venir.


Breyda le dijo adiós con la mano antes de subirse a su jeep Cherokee de color rojp brillante y alejarse.


Con suspiro de cansancio, ___________ cerró la puerta, echó el cerrojo y arrojó el libro al sofá.


- No te vayas a ningun lado, esclavo sexual.


___________ se rió para su propia estupidez. ¿Acabaría alguna vez Breyda con todas aquellas majaderias?


Apago el televisor y llevó los platos sucios al fregadero. Mientras lavaba las copas, vio un repentino fogonazo.


Durante un segundo, pensó que se trataba de un relámpago. Hasta que se dio cuenta de que había sido dentro de la casa.


- ¿Qué dem...?


Soltó la copa y fue hacia la salita de estra. Al principio no vio nada. Pero según se acercaba a la puerta, persibio una presencia extraña. Algo que la puso la pel de gallina. Entró en la estancia con mucho cuidado y vio.....

hola...

ps necesito q me ayuden a ser admi porq yo ya no cuento con tanto tiempo y me gustaria q fuera una persona q le dedicara tiempo a la pagina ademas d q ser activa

hola...

hola solo keria saber si alguine esta interesado en ayudarme en mi pagina del face  http://www.facebook.com/follow.me.jonas.original me podrian decir ahi o aki en el blog

UN AMANTE DE ENSUEÑO...

Mordiendose el labio, Breyda cogió el libro y lo abrió.

La doce menos cinco.


Sostuvo el dibujo para que ____________ lo observara y señaló aquel increible cuerpo.

-¿Que opinas de él?

_________ lo miro y sonrio.

- Está para relamerse, ¿verdad?


Bueno definitivamente la cosa iba progresando. No conseguía recordar la última vez que ___________ le había dedicado un cumplido a un hombre. Movió jugetonamente el libro frente al rostro de su amiga.

-Venga, ___________. Admitelo. Deseas a este bombón.

-Si te digo que no lo dejaría salir de mi cama ni a cambio de unas galletas saladas, ¿me dejarías en paz?

- Puede. ¿A qué más renunciarías por mantenerlo en tu cama?

________ puso los ojos en blanco y apoyó la cabeza sobre un cojín.

¿A comer sesos de mono a la plancha?

- Ahora soy yo la que va a vomitar.

-No estas prestando atención a la película.

- Lo haré si pronuncias este hechizo tan cortito.


Con la sensacion de ser una niña a la que habian dejado dormir en casa de una amiga, y que acababa de perder el juego de verdad o castigo, dejó que Breyda la precediera a través de la puerta corredisa de cristal que daba al porche. El aire húmedo llenó sus pulmones, escuchó a los grillos cantar y descubrió miles de estrellas brillando sobre su cabeza. ___________ supuso que era una noche perfecta para invocar a un esclavo sexual.


__________ rió por debajo.

-¿Que quieres que haga? - le preguntó a Brey.- ¿Pedir un deseo a un planeta?

Breyda nego con la cabeza y la colocó an mitad de unrayo de luna que se colocaba entre los arboles y el alero del tejado. Le ofreció el libro.

-Apoyalo en el pecho y abrazalo con fuerza.

-¡Oh, nene! - dijo ________ con fingudo deseo mientras envolvia amorosamente el libo entre sus brazos y lo acercaba a su pecho, como si de un amante se tratara.- Me pones tan cachonda... No puedo esperar a hundir mis dientes en ese maravilloso cuerpo que tienes.


Breyda se rió.

-Para ¡Esto es serio!

- ¿Serio? Por favor. Estoy aqui afuera a la mitad del porche, el dia de mi cumpleaños, descalza, con unos pantalones a los que mi madre les prenderia fuego y abrazando un estúpido libro para invocar a un esclavo sexual griego que esta en el mas allá- miro a breyda.-  Sólo conozco una manera de hacer esto más ridiculo....


Sosteniado el libro con una sola mano, extendió los brazos a ambos lados, echó la cabeza para atras y comenzo a rogar al oscuro cielo:

-¡Oh! Fabuloso esclavo sexual, llevame contigo y hazme todas las cosas escandalosas que sepas. Te ordeno que tte levantes- dijo, alzando las cejas.

Breyda resopló.

Así no es como debes hacerlo. Tienes que decir su nombre tres veces.


____________ se enderezó.


-Esclavo sexual, esclavo sexual, esclavo sexual.

Con los brazos en jarra, Breyda le lanzó una furiosa mirada.

- Joe de Macedonia.

-¡Oh! Lo siento - dijo __________ volviendo a apretar el libro sobre el pecho, y cerrando los ojos.- Ven y alivia el dolor que siento en mis partes bajas, ¡Oh! Gran Joe de Macedonia, Joe de Macedonia, Joe de Macedonia - se giró para mirar a Breyda.- ¿sabes? es un poco dificil de pronunciar tres veces seguidas y tan rapido.


___________ alzó las manos y suspiro. sabia que no merecia la pena discutir con breyda.... tenia aquella expresion. No se detendria hasta salirse con la suya, ni aunque cayera un meteorito sobre ellas en ese mismo momento.

Ademas, ¿que habia de malo? Ya hacia mucho tiempo que sabia que ninguno de los estupidos rituales y encantamientos de breyda funcionaban.

-Esta bien, si así te sientes mejor, lo hare.

-¡Si! - grito breyda y la agarró de un brazo para ponerla el pie.- Necesitamos salir al porche.

-Muy bien, pero no voy a cortarle el cuello a un pollo, ni voy a beber nada asqueroso.


Pero su amiga no le prestaba ni la mas miniama atencion. Estaba muy ocupada mirando por todos lados, esperando la aparicion de un apuesto extraño. __________ acababa de poner otra vez los ojos en blanco, cuando un ligero soplo de viento cruzo el patio y un suave aroma a sandalo las anvolvio. Volvio a inhalar para recrearse de nuevo en el agradable olor antes de que evaporara, y entonces la brisa desaparecio, dejando de nuevo el caluroso y humedo bochorno, tipico de una noche de agosto.


De repente, se escucho un debil sonido procedente del patio trasero, y las hojas de los arbustos se movieron. Arqueando una ceja, _________ contemplo como las palntas se mecian. Y entonces, el diablillo que habia cobro vida.

- ¡Oh dios mio! - farfabullo y señalo a un arbusto del patio trasero -. Brey, mira allí!

Breyda se giro a toda prisa ante el nerviosismo de ________. Un enorme seto se mecia como si huebira alguien detras.


-¿Joe? - le llamo breyda, y dio un paso hacia delante.


El arbusto se inclino y, subitamente, un siseo y un miau rompieron el silencio, un segundo antes de que dos

UN AMANTE DE ENSUEÑO...

Me Gustaria Que Comentaran Mas O Pusieran Manita Arriba Please....

Y Sorry Por La Tradanza... Comentenn Que Ya Se Acerca La Aparición De Joe.


Debia haber sido algún tipo de cuaderno de bocetos de un pintor, o de un escultor, decidió. Eso sería lo unico que explicara que las paginas estuvieran en blanco. Algo tuvo que suceder antes de que el artista tuviera oportunidad de añadir algo más al libro. Pero eso no acaba de explicar por qué las páginas parecían mucho más antiguas que la encuedernación...


Retrocedió hasta llegar al dibujo del hombre, y observó con atención la nscripción que había sobre él, pero no pudo sacar nada en claro. Al contrario que Brey, ella evitó las clases de lenguas antiguas en la facuñltad como si fueran veneno; y si no fuera por su amiga, jamás habria superado aquella parte fundamental de su curriculum.


-Definitivamente, creo que es griego - Dijo sin aliento cuendo volvió a mirar al hombre.


Era sorprendente. Absolutamente perfecto e incitante.


Increiblemente facinante.


Cautivada por completo, se preguntó cuantó tiempo se tardaría en hacer un dibujo tan perfecto. Alguien debía haber pasado años dedicado a la tarea; porque aquel tipo parecía estar preparado para saltar del libro y meterse en su casa. Breyda se detuvo en la entrada y observó cómo ___________ miraba fijamente a Joe. Nunca la había visto tan extasiada desde que la conocía.


Bien.

Quizás Joe pueda ayudarla.

Cuatro años era demasiado tiempo.


Pero Marco había sido un cerdo narcisista y desconsiderado. Se había comportado de un modo tan cruel con ________________ y con sus sentimientos, que incluso la había hecho llorar la noche que perdió la virginidad.


Y ninguna mujer merecía llorar. No cuendo estaba con alguien que había prometido cuidar de ella. Joe sería definitivamente bueno para __________. Un mes con él y olvidaría todo lo referente a Marco. Y, una vez que descubriera lo bien que sabia el sexo compartido y real, se liberaría de la crueldad de marco para siempre.


Pero, primero, tenía que conseguir que su testaruda amiguita sea un poco mas obediente.


- ¿Has encargado la pizza? - le pregunto mientras le ofrecia una copa de vino.


__________ tomó la copa de vino con un gesto distraído.


Por alguna razón, no podía apartar los ojos del dibujo.

- ¿(tu apodo)?

Parpadeó y se obligó a mirar hacia arriba.

-¿Hum?

- Te pillé mirando - bromeó Breyda.

___________ se aclaró la garganta.

- ¡Oh, por favor!, no es más que un pequeño dibujo en blanco y negro.

- Cielo, en ese dibujo no hay nada pequeño.

- Breyda, eres mala.

- Completamente cierto. ¿Más vino?

Y como si hubieran estado esperando el momento preciso, sonó el timbre.

- Yo voy - dijo Breyda, colocando el vino en la mesita del teléfono para dirigirse al recibidor.

Unos minutos después, volvió a la salita. Hasta ___________ llegó el maravillosos aroma de la enorme pizza de pepperoni y sus pensamientos dejaron a un lado el libro. Y al hombre cuya imagen parecía haberse grabado en su subconsiente.


Pero no resultó fácil.

De hecho, cada minito que pasaba parecía más difícil.


¿Qué demonios le pasaba? Era la reina de Hielo. Ni siquiera Brad Pitt O Brendan Fraser despertaban sus deseos. Y a ellos los veía en color.


¿Qué había de extraño en aquel dibujo?

¿En él?


Mordisqueó la pizza y se cambió de asiento. Se acomodó en un sillón en la otra punta de la sala, a modo de desafío personal. Sí. Demostraría a Brey y al libro que ella dominaba la situación. Mientras veían Dieciséis velas.


- <<Dices que es tu cumpleaños>> - comenzó Brey a cantar, y acto seguido golpeó el suelo como si de unos bongoes se tratara - <<También es el mío>>


____________ le golpeó la cabeza con un cojín y le dio risa tonta al comprobar los efectos del vino.

- ¿(tu apodo)? - dijo Breyda burlona.- ¿Estás borracha?

____________ volvió a reirse.

- Más bien, agradablemente contenta. Maravillosamente contenta.

Brey se rió de ella y le deshizo la cola de caballo.

- Entonces, ¿estás dispuesta a hacer un pequeño experimento?

- ¡No! - gritó __________ con énfasis, sujetandose los mechones del pelo atras de las orejas.- No quiero utilizar la ouja, ni hacer lo del péndulo y te juro que si veo una sola carta de tarot o una runa, te vomitaré encima los pastelitos.

UN AMANTE DE ENSUEÑO...

ESPERO Q HAYA MAS MANISTAS ARRIBA O COMENTARIOS... SINO TENDRE Q CANCELARLA...


CAP 5...



Unas horas mas tarde, __________ suspiró al abrir la puerta de su dúplex y poner el pie en el suelo encerado del vestíbulo. Dejo el montón de cartas que llevaba en su mano sobre la antigua mesa de alas abatibles, que decoraba el rincón adyacente a la escalera, y cerró la puerta tras ella, echando el pestillo. Las llaves fueron a parar al lado de la correspondencia.


Mientras se quitaba a tirones los zapatos negros de tacón, el silencio le golpeo los oídos y se le formó un nudo en la garganta. Todas las noches la misma rutina tranquila: entrar a un hogar vacío, clasificar el correo, leer un libro, llamar a Brey, comprobar el contestador e irse a la cama.


Breyda tenía razón, la vida de __________ era una aburrida y escueta investigación sobre la monotonía.


A los veintidós años, la vida de ___________ estaba muy cansada de su vida.


¡Demonios!, incluso Daniel - el incansable buscador de tesoros nasales - comenzaba a parecerle atractivo.


Bueno, quizás Daniel no. Y menos su nariz, pero seguro que había alguien ahí afuera, en algún lugar, que no era un cretino.


¿O no?


Mientras subía las escaleras, decidió que vivir de forma independiente no era tan espantoso. Al menos, tenía mucho tiempo para dedicar a sus entretenimientos favoritos.


O también podría buscar nuevos pasatiempos, pensaba mientras caminaba por el pasillo que llevaba a su dormitorio. Algún día, encontraría un entretenimiento divertido.


Cruzo la habitación y dejo caer los zapatos junto a la cama. No tardo nada en cambiarse de ropa.


Acababa de recogerse el cabello en una cola de caballo cuando sonó el timbre.


Bajo de nuevo las escaleras para dejar pasar a Breyda.

Tan pronto como abrió la puerta, su amiga le soltó enojada:


-No iras a ponerte eso esta noche, ¿verdad?


__________ echo un vistazo a los pantalones llenos de agujeros y después se fijo su enorme camiseta de manga corta.

-¿Desde cuando te preocupa mi aspecto? - Y entonces lo vio; en la enorme cesta de mimbre que Brey utilizaba para llevar las compras.- ¡Uf! No. Ese libro otra vez, no.


Con una expresión ligeramente irritada, Breyda le contestó:


-¿Sabes cual es tu problema, ________?


___________ miro al techo, rogando a los cielos un poco de ayuda. Desafortunadamente, no la escucharon.


-¿Cuál? ¿Qué no me trastorna la luz de la luna y que no arrojo mi gordo pecoso cuerpo sobre cualquier hombre que conozco?


-Que no tienes ni idea de lo encantadora que eres en realidad.


Mientras _______ se quedaba allí plantada, muda de asombro ante el poco frecuente comentario, Breyda llevó el libro a la salita de estar y lo colocó sobre la mesita de café. Sacó el vino de la cesta y se dirigió a la cocina.


___________ no se molestó en seguirla. Había   encargado una pizza antes de salir del trabajo, y sabía que Brey estaría buscando unas copas.


Enojada por un resorte invisible, ________ se acercó a la mesita donde estaba el libro.


Espontáneamente, extendió la mano y tocó la suave cubierta de cuero. Podría jurar que había sentido una caricia en la mejilla.


Que ridiculez.


No crees en esta basura.


__________ pasó la mano por el cuero y notó que no había titulo, ni ninguna otra inscripción. Abrió la tapa.


Era el libro mas extraño que había visto en su vida. Las páginas parecían haber formado parte, originalmente, de un rollo de pergamino, que mas tarde había sido transformado en un libro.


El amarillento papel se arrugo bajo sus dedos al pasar la primera pagina; en ella había un elaborado símbolo hecho a mano, formado por la intersección de tres triángulos y la atrayente imagen de tres mujeres unidas por varias espadas.


________ frunció el ceño esforzándose por recordar si aquello podía ser una especie de antiguo símbolo griego.


Aun más intrigada que antes, pasó unas cuantas páginas y descubrió que estaba completamente en blanco, excepto aquellas tres hojas...


Qué extraño...

 

UN AMANTE DE ENSUEÑO...

GRACIAS POR EL COMENTARIO Y POR LAS 2 MANITAS ARRIBA ESPERO CONFORME ESTE AVANZANDO LA NOVELA AUMENTEN LOS COMENTARIO Y LAS MANITAS ARRIBA GRACIAS POR LEER Y SI ESTE CAP TIENE 5 COMENTARIOS O MANITAS ARRIBA HAGO EL PRIMER MARATON....


Capitulo corto...


CAP 4...



Y, en ese preciso momento, hacía demasiado calor bajo el implacable sol de agosto como para discutir.


-Mira, necesito regresar al despacho. Tengo una cita a las dos en punto y no quiero estar atascada en el trafico - le dijo mientras se ponía las Ray-Ban.- ¿Vendrás entonces esta noche?

-No me lo perdería por nada del mundo. Llevaré el vino.

-Bien, te veo a las ocho.- E hizo una larga pausa para añadir - Dile a Ricardo que hola y que gracias por dejarte visitarme por mi cumpleaños.


Breyda la observó alejarse y sonrió.


-Espera a ver tu regalo - susurró, y recogió el libro del suelo. Pasó la mano por la suave tapa de cuero repujado, y quitó unas motas de polvo.


Volvió a abrirlo y observó de nuevo el maravilloso dibujo; aquellos ojos habían sido dibujados con tinta negra, y aun asi, daban la impresión de ser  de un profundo azul cobalto.


Por una sola vez su hechizo iba a funcionar. Estaba segura.


-Te gustará ___________, Joe -murmuró dirigiéndose al hombre mientras recorría con los dedos su cuerpo perfecto.- Pero debo advertirte algo: acabaría con  la paciencia de un santo. Y traspasar sus defensas va a resultar más duro que abrir una brecha de Troya. No obstante, si alguien puede ayudarla, ese eres tú.


Sintió que el libro desprendía una súbita oleada de calor bajo su mano, y supo instintivamente que era la forma de que Joe elegía para darle la razón.


___________ pensaba que estaba loca a causa de sus  creencias, pero siendo la séptima hija de la séptima hija, y con la sangre gitana que corría por sus venas, ________ sabía que había ciertas cosas en la vida que desafiaban cualquier explicación. Ciertas corrientes de energía misteriosa que pasaban desapercibidas, esperando que alguien las canalizara.


Y esa noche había luna llena.


Devolvió el libro a la seguridad del carrito de la compra y lo cerró con llave. Estaba segura que había sido cosa del destino que el libro llegara hasta ella. Había sentido su llamada tan pronto como se acercó a la estantería donde estaba.


Puesto que llevaba dos años felizmente casada, supo que no estaba destinado a ella. La usaba para llegar donde lo necesitaban.


Hasta ___________.


Su sonrisa se ensancho. Como seria tener a este increíblemente apuesto esclavo sexual griego a tu disposición y disponer de él durante todo un mes...


Sí. Este era, definitivamente, un regalo de cumpleaños que _______ recordaría durante el resto de su vida.

UN AMANTE DE ENSUEÑO...

OIGAN TANCIQUIERA DENLE MANITA ARRIBA PORFA PARA SABER QUE SI LA LEEN..


CAP 3...



________ miró el dibujo y se queda con la boca abierta.


Jamás había visto algo parecido.


El hombre del dibujo era fascinante, y la pintura estaba realizada con asombroso detalle. Si no fuese por las marcas dejadas en la página al haber sido impreso, se diría que se trataba de una fotografía actual de alguna estatua griega. No, se corrigió a si misma: de un dios griego. Estaba claro que ningún mortal podía jamás tener esa pinta tan fantástica.


Gloriosamente desnudo, el tipo exudaba poder, autoridad y una aplastante y salvaje sexualidad. Aunque su pose pareciera ser casual, daba la sensación de estar contemplando un depredador listo para ponerse en acción en cualquier momento.


Las venas se le marcaban en aquel cuerpo perfecto que prometía poseer una fuerza inigualable, diseñada específicamente para proporcionar placer a una mujer.


Con la boca seca, ___________ observó los músculos, que tenían las proporciones adecuadas para su altura y su peso. Contempló la profunda hendedura que separaba los duros pectorales y bajó hasta el estómago - esculpido con forma de tableta de chocolate-, que suplicaba ser acariciado por una mano femenina.


Y  entonces llegó al ombligo...


Y después a......


Bueno, no se les había ocurrido tapar aquello con una hoja de parra. ¿Y porque deberían haberlo hecho? ¿Quién, en su sano juicio, iba a querer ocultar unos atributos masculinos tan estupendos? Y siguiendo con aquella línea de pensamiento, ¿Quién necesitaría un artículo con pilas teniendo aquello en su casa?


Se humedeció los labios y volvió a la cara.

Mientras contemplaba los afilados y apuestos contornos del rostro, y los labios - con una diabólica sonrisa apenas esbozada -, le asaltó la imagen de una ligera brisa agitando esos mechones negros, que se ensortijaban alrededor del cuello, especialmente diseñado para cubrirlo de húmedos besos. Y de aquellos penetrantes ojos de color marrón, mientras alzaba una lanza sobre la cabeza, y gritaba.


El sofocante aire que le rodeaba se estremeció ligeramente de forma repentina. Y la acaricio las partes de su cuerpo expuestas a la brisa.


Casi podía escuchar el profundo timbre de la voz del tipo, y sentir como aquellos musculosos brazos la envolvían y la atraían hacia un pecho duro como una roca, mientras su cálido aliento le rozaba la oreja.


Percibía unas manos fuertes y expertas que vagaban por su cuerpo, y le proporcionaban un deleite exquisito, mientras buscaba sus más recónditos lugares.


Un escalofrió le recorrió la espalda y el cuerpo comenzó a palpitarle la zona donde nunca había pensado que aquello pudiese ocurrir. Sentía un dolor fiero y exigente que jamás había experimentado.


Pardeado y volvió a mirar a Breyda, para ver si también ella se había visto afectada del mismo modo. Pero si así era, no daba señales de ello.


Bebería estar alucinando. ¡Exacto! Las especias de las judías le habían llegado al cerebro y lo habían convertido en papilla.


-¿Qué opinas de él? - le pregunto Brey, mirándola por fin a los ojos.


____________ se encogió de hombros, en un esfuerzo por olvidar la hoguera que abrazaba su cuerpo. Pero sus ojos volvieron a demorarse en las perfectas formas del hombre.


-Se parece a un paciente que tuvo cita ayer.


Bueno, no era exactamente cierto... el chico que había estado en su consulta era medianamente atractivo, pero nada que ver con el hombre del dibujo.


¡Jamás había visto algo así en toda su vida!


-¿De verdad? -los ojos de Breyda adquirieron un matiz oscuro que pronosticaba el comienzo de su sermón sobre las oportunidades de conseguir una cita y la intervención del destino.

-Si - dijo cortando a Breyda antes de que pudiese comenzar a hablar - Me dijo que era una lesbiana atrapada en el cuerpo de un hombre.


Brey abrió la boca, muda de asombro. Tomo el libro, quitándoselo a _____________ de las manos, y lo cerró con fuerza mientras la miraba furiosa.


-Siempre conoces a las personas más extrañas.


___________ alzó una ceja.


-Ni se te ocurra decirlo - Dijo Breyda mientras ocupaba su sitio habitual tras la mesa. Colocó el libro a su lado -. Te lo advierto; esto - dijo, dando dos golpecitos al libro - es lo que estas buscando.


__________ miró fijamente a su amiga mientras pensaba en lo absolutamente convincente que parecía Madame Breyda - autoproclamada señora de la luna -, sentada tras sus cartas de tarot, con aquella mesa morada, y el misterioso libro bajo las manos. En ese momento, casi podía creer que Brey era en realidad una esotérica gitana.


Si creyera en esas cosas.


-Esta bien - dijo ___________ dándose por vencida-. Deja de hablar con rodeos y dime que tiene que ver ese libro y ese dibujo con mi vida sexual.


El rostro de Breyda adoptó una expresión  bastante seria.


-El tipo que te he enseñado.... Joe.... Es un esclavo sexual griego que esta obligado a cumplir los deseos de aquélla que lo invoque, y a adorarla.


___________ se rió con ganas. Sabía que estaba siendo muy maleducada, pero no puedo evitarlo. ¿Cómo demonios iba a creer Breyda, una licenciada en historia antigua y en física, premiada con la beca Rhodes, y con un doctorado en filosofía, en algo tan ridículo, aun con todas sus excentricidades?


-No te rías. Lo digo enserio.

-Ya lo sé, eso es lo que me hace gracia - se aclaró la garganta y se serenó -. Esta bien, ¿Qué tengo que hacer?, ¿quitarme la ropa y bailar desnuda en Pontchartrain a medianoche? - un leve intento de sonrisa curvo sus labio, sin importarle que lo ojos de Breyda se oscurecieran a modo de aviso. -Tienes razón, me encargare de conseguir una buena sesión de sexo, pero no creo que sea con un esplendido esclavo sexual griego.

El libro se cayó de la mesa.


Breyda dio un grito, se levanto de un salto y tiro la silla.

_________ jadeó.


-Lo empujaste con el codo, ¿verdad?


Breyda negó con la cabeza muy despacio; tenía los ojos abiertos como platos.


-Confiésalo, Brey.

-No fui yo - dijo con una expresión mortalmente seria.- Creo que lo ofendiste.


Moviendo la cabeza ante aquella necesidad, ___________ sacó del bolso unas gafas de sol y las llaves. Bien, estupendo, esto se parecía a la época de la facultad, cuando Brey le habló de usar la ouija, y lo amañó todo para que le dijera que se iba a casar con un dios griego cuando cumpliera los treinta años y que iba a tener seis hijos con él.


Hasta el día de hoy, Breyda se negaba a admitir que había sido ella la que dirigiera el puntero.

UN AMANTE DE ENSUEÑO...

comenten por favor porq tengo q estar adaptandola y no es tan rapido...

 

Cap 2


_____________ Acabo de atragantarse el trozo de queso y le dedico a su amiga una desagradable y furiosa mirada. ¿Es que la intención de Brey era la de gritar a todo pulmón, en plena Vieux Carre, sus asuntos personales a todo humano y caballo que pasara por la zona?


- Baja la voz - le dijo, y añadió con sequedad-, no creo que sea de la incumbencia de mis pacientes si soy o no la rencarnación de la virgen. Y con respecto a la ‘Era de la Electrónica', no quiero tener una relación con algo que viene acompañado de una etiqueta de advertencias y unas pilas.


Breyda soltó un bufido.


- Si, esta bien, oyéndote hablar se diría que la mayoría de los hombres deberían venir acompañados de una etiqueta con esta advertencia: -alzo las manos para enmarcar la siguiente afirmación - Atención, por favor, Alerta Psíquica. Yo, macho-man, soy propenso a sufrir horribles cambios de humor, y a poner caras largas, y poseo la habilidad de decir la verdad a una mujer sobre su peso, sin previo aviso.


___________ soltó una carcajada. Había soltado de carretilla, en innumerables ocasiones, ese discursito sobre las etiquetas que deberían llevar los hombres.


-Ah, ya lo entiendo, Doctora Amor - Dijo Breyda imitando la voz de la Doctora Ruth -. Usted se limita a sentarse y escuchar como sus pacientes le largan todos los detalles íntimos de sus encuentros sexuales, mientras usted vive como un miembro vitalicio del ‘club de las Bragas de Teflón'. -Bajando la voz, Brey añadió -No puedo creer que después de todos lo que has escuchado en tus sesiones, nada haya conseguido revolucionar tus hormonas.


___________ le lanzó una mirada divertida.


-Bueno, a ver, soy una sexóloga. No me beneficiaria mucho que mis pacientes se dedicaran a hacerme experimentar la petit mort mientras echan fuera todos sus problemas. Enserio, Brey, perdería el  titulo.

-Pues no entiendo como puedes aconsejarles, cuando ni siquiera te acercas a un hombre.


Haciendo una mueca, ___________ comenzó a caminar hacia el lado opuesto de la plaza, justo frente a la oficina de información turística, donde Breyda había instalado su puestesillo para echar las cartas y leer las líneas de las manos.


Cuando llego al puesto -Una mesa cubierta con una faldilla de color morado intenso-, suspiro.

-Sabes que no me importaría quedar con un hombre que se mereciera que me depilara las piernas. Pero la mayoría resulta ser una perdida de tiempo tan evidente que prefiero sentarme en el sofá y ver las repeticiones de Hee Haw.


Breyda le dedico una expresión irritada.


-¿Qué tenia de malo Aarón?

-Mal aliento.

-¿Y Daniel?

-Le encantaba hurgarse la nariz. Especialmente durante la cena.

-¿Javier?


___________ miro a Breyda y ésta alzo las manos.


-Esta bien, quizás tuviera un pequeño problema con lo de las apuestas. Pero es que todos necesitamos distraernos con algo.

___________ la miró furiosa.


-Eh, Madame Breyda, ¿ya has regresado de almorzar? - le pregunto Zoraida desde el puestesillo situado justo al lado del suyo, en el que vendía objetos de loza y dibujos, hechos por ella.


Unos años más joven que ellas, Zoraida tenía una larga melena negra y siempre llevaba ropas que a _________ le hacían pensar que estaba delante de un hada. Su vestimenta de hoy consistía en una liviana falda blanca, que hubiese resultado obscena de no ser por los leotardos rosados que llevaba debajo, y una preciosa camisa estilo medieval.


-Si, ya he vuelto - le contestó Breyda mientras de arrodillaba para abrir la tapa del carrito de la compra que todas las mañanas aseguraba a la verja de hierro con una de esas cadenas que se usan para las bicicletas-. ¿Algo interesante durante mi ausencia?

-Un par de chicos tomaron una de tus tarjetas, y dijeron que regresarían después de comer.

-Gracias - dijo Breyda guardando el monedero en el carro, saco la caja de puros azul donde guardaba el dinero y las cartas de tarot - siempre envueltas en un pañuelo de seda negra-, y un delgado, pero gigantesco, libro con tapas de cuero marrón que Zoraida no había visto nunca.


Breyda se colocó su enorme pamela de paja, se dio la vuelta y se puso de pie.


-¿Tus artículos tienen los precios marcados? - pregunto a Zoraida.

-Si - le contesto ella mientras agarraba su monedero-. Sigo diciendo que trae mala suerte; pero al menos, si alguien quiere saber lo que cuestan cuando no estoy, puede averiguarlo.


Una motocicleta de aspecto desastroso frenó a cierta distancia.


-¡Eh, Zori! - Gritó el conductor-. Mueve tu trasero. Tengo hambre.


La chica le saludó sin hacer caso a la orden.


-No me agobies o comerás tú sólo - le contesto mientras caminaba sin prisa hacia él, y se subía a la parte trasera de la moto.


_____________ movió la cabeza mientras les observaba. Zoraida necesitaba que alguien le aconsejara sobre sus citas, mucho mas que ella. Les siguió con la mirada mientras pasaban delante del café du Monde.


-¡Oh! Un beignet sería un estupendo postre-

-La comida no puede sustituir al sexo - le dijo Brey mientras colocaba las cartas y el libro sobre la mesa-. ¿No es lo que siempre dices...?

-De acuerdo, el punto es tuyo. Pero Brey, en serio, ¿a que viene este repentino interés en mi vida sexual? Mejor dicho, en mi falta de ella.


Breyda tomo el libro.


-A que tengo una idea.


El escalofrió que sintió ante las palabras de Breyda le llego hasta los huesos, y eso que el calor era agobiante. Y ella no se asustaba fácilmente. Bueno, a no ser que su amiga estuviera involucrada con una de sus ideas típicas de ‘mamá gallina'.


-¿No será otra sesión de espiritismo?

-No, esto es mejor.


En su interior, __________ se encogió y comenzó a preguntarse que sería de su vida en esos momentos si hubiese tenido una compañera de habitación normal en el primer año en Tulane, en lugar de Breyda ‘Quiero Ser Una Gitana Traviesa'. De algo estaba segura: no estaría discutiendo de su vida sexual en medio de la calle llena de gente.


En ese momento, se fijó en lo diferentes que eran. Ella soportaba el húmedo calor con un ligero vestido sin mangas de seda color crema, de Ralph Lauren, y llevaba el pelo oscuro recogido en un sofisticado moño. En contraste, Breyda llevaba una larga y vaporosa falda negra con un ceñido top de tirantes morado que apenas le cubría sus generosos senos. El pelo castaño y rizado, que le llegaba a los hombros, estaba recogido con un pañuelo de seda negra, con motas semejantes a las de un leopardo. El atuendo se completaba con unos enormes pendientes de plata, en forma de luna llena, que colgaban prácticamente hasta los hombros. Sin mencionar el yacimiento de plata que se había colocado en ambas muñecas, en forma de ciento cincuenta pulseras. Pulseras que tintineaban cada vez que se movía.


La gente siempre había reparado en sus diferencias físicas, pero ella sabía que Breyda escondía una mente astuta y una gran inseguridad bajo su <<exótico>> atuendo. Por  dentro, se parecían mucho más de lo que cualquiera podía imaginar. Excepto en la extraña creencia que Breyda había desarrollado por el ocultismo.


Y su insaciable apetito sexual.


Acercándose a ella, Breyda dejó el libro en las manos - poco dispuestas a agarrarlo- de ________ y comenzó a pasar las hojas. Se las arregló para no dejarlo caer.

Y para no poner los ojos en blanco por la exasperación que la invadía.


-Encontré esto el otro día, en esa vieja librería que hay junto al museo de cera. Estaba cubierto por una montaña de polvo; intentaba encontrar un libro sobre psicometría cuando de repente vi éste, ¡voilá! - dijo señalando triunfalmente la pagina.

 

un amante de ensueño....

Cap 1....

 

 

-cielo, necesitas que te hechen un buen polvo.

____________ Alexander se estremecio al escuchar el grito de Breyda en mitad del pequello Café de Nueva Orleans, donde se encontraban apurando los restos del almuerzo, consiste en judías rojas con arroz. Desafortunadamente para ella, la voz de su amiga poseía un encantador  timbre agudo que podía hacerse oir incluso en mitad de un huracán.

Y que en esta ocasión, fue seguido de un repentino silencio en el atestado local.

Al echar un vistazo a las mesas cercanas ____________ percibio que los hombres dejaban de hablar, y se giraban para observarlas con mucho mas interés del que a ella le gustaría.

¡Jesus! ¿Aprendera alguna vez Breyda a hablar en voz baja? O peor aun, ¿Qué será lo próximo que haga, quitarse la ropa y bailar desnuda sobre las mesas?

Otra vez.

Por enésima vez desde que se conocieron, _________  deseaba que Breyda pudiese sentirse avergonzada. Pero su vistosa, y a menudo extravagante amiga, no conocía el significado de dicha palabra.

Se tapo la cara con las manos e hizo lo que pudo para ignorar a los mirones. Un deseo infrenable de deslizarse bajo la mesa, acopañado de un deseo mayor de darle una patada a Breyda, la consumían.

-¿Por qué no hablas un poquito mas alto, Brey? - murmuro -. Supongo que los hombres de canada no habran podido escucharte.

- Oh, no lo se - dijo el guapísimo camarero moreno al detenerse junto a su mesa -. Seguramente se dirigen hacia aquí mientras hablamos.

Un calor abrasador tomo por asalto las mejillas de _________ ante la diabólica sonrisa que le dedico el camarero, obviamente en edad de acudir  a la universidad.

-¿Puedo ofrecerles algo mas, señoritas? - pregunto, y después miro directamente a _________ - O para ser mas exactos, ¿hay  algo que pueda hacer  por usted, señorita?

¿Qué tal una bolsa para taparme la cabeza y un garrote para golpear a Brey? - pensó _________       -creo que ya hemos acabado -contesto ___________ con las mejillas ardiendo. Definitivamente, mataria a Breyda por esto -solo necesitamos la cuenta.

-Muy bien, entonces -dijo sacando la nota, y escribiendo en la parte superior del papel. La coloco justo delante de ___________ -Puede hacerme una llamadita si necesita cualquier  cosa.

- Una vez que el camamero se marcho, ___________ se dio cuenta de que había anotado su nombre y su teléfono en la parte superior del papel.

Breyda le echo un vistazo y solyo una carcajada.

-Espera y veras - le dijo ___________, reprimiendo una sonrisa mientras calculaba el importe de la mitad de la cuenta  con su Palm Pilot -. Me las pagaras.

Breyda ignoro la amenaza y se dedico a buscar el dinero en su bolso adornado en cuentas.

-Si, si. Eso lo dices ahora. Si yo estuviera en tu lugar, marcaria ese numero. Es monísimo el chico.

-Jovensisimo - Corrigio ___________ -. Y creo que voy a pasar. Lo ultimo que necesito es que me encierren por corrupción de menores.

Breyda paso la mirada por el preciso lugar donde el camarero esperaba, con una cadera apoyada en la barra.

-Si, pero Don soy igualito a Brad Pitt, que esta ahí enfrente, bien lo merece. Me pregunto si tendrá algún hermano mayor...

-Y yo me pregunto cuanto estaría dispuesto a pagar Ricardo por saber que su mujer se ha pasado todo el almuerzo comiéndose con los ojos a un muchacho.

Breyda resoplo mientras dejaba el dinero sobre la mesa.

-No me lo estoy comiendo. Lo estoy evaluando para ti. Despues de todo, era de tu vida sexual de lo que hablábamos. -Bueno, mi vida sexual es sensacional y no le interesa a la gente que nos rodea - Y tras soltar el dinero en la mesa, agarro el ultimo trozo de queso y se encamino hacia la puerta.

- No te enfades - le dijo Breyda mientras salía tras ella a la calle, atascada de turistas y de los clientes habituales de los establecimientos de Jackson  Square.

Las notas de jazz de un solitario saxofón se escuchaban por encima de la cacofonía de voces, caballos y motores de automóviles; una oleada de calor típico de Louisiana las recibió al salir a la calle.

Intentando no hacer caso al aire, tan espeso que dificultaba la respiración, __________ se abrió paso entre la multitud y los tenderetes ambulantes, puestos a lo largo de la valla de hierro que rodeaba Jackson Square.

-Sabes que es cierto - le dijo Breyda una vez que la alcanzo -. Quiero decir, ¡Dios mio, ________!, ¿Cuánto hace? ¿Dos años?

-Cuatro - contesto ella con aire ausente-. ¿Pero a quien le interesa llevar la cuenta?

-¿Cuatro años sin tener relaciones sexuales? - repitió Breyda incrédula.

Varios mirones se detuvieron, curiosos, para observar alternativamente a Breyda y a __________.

Ajena - como era habitual en ella - a la atención que despertaban, Breyda continuo sin detenerse.

-No me digas que tu has olvidado que estamos en plena era de la electrónica. Osea, vamos a ver, ¿alguno de tus pacientes sabe que lleves tanto tiempo sin echar polvo?

 

Page: 12 3 ... 20

JOE

JOE

Mi Imagen

Mi Imagen

leectoras

los jonas de pekes

los jonas de pekes

so HOT

so HOT

Texto

GANDHI DICE: "LO QUE SEA QUE TU HAGAS EN LA VIDA, SERA INSIGNIFICANTE. PERO ES MUY IMPORTANTE QUE TU LO HAGAS."

LO QUE TU QUIERAS HACER EN LA VIDA SERA INSIGNIFICANTE. PERO ES MUCHO MAS IMPORTANTE QUE TU LO HAGAS. POR QUE NADIE MAS LO HARA. 

COMO CUANDO ALGUIEN ENTRA EN TU VIDA, Y LA MITAD DE TI DICE QUE NO ESTAS NI MEDIANAMENTE PREPARADO. PERO LA OTRA MITAD DICE: "HAZ QUE ELLA (EL) SEA TUYA (O) PARA SIEMPRE." (REMEMBER ME)